¿Quién no habrá escuchado, o llegado a comentar, que una obra de arte se parece demasiado a otra? Incluso, ¿cuántas veces no se le ha dado erróneamente el crédito de una obra a otro artista, por el hecho de que sus estilos son “idénticos”?
¿Pueden imaginarse lo que dirían Diego Rivera o Guido Cagnacci si acreditaran sus obras a otros artistas? Con la personalidad a veces violenta de Diego o el carácter temperamental de Guido, mejor lo dejamos a la imaginación.
Pero, ¿podemos decir con seguridad que las obras son imitadas? Si nos dejamos llevar por Aristóteles, el arte es imitación. Este señalaba que el arte complementa hasta cierto punto lo que la naturaleza no puede llevar a un fin y que su principal función es proporcionar satisfacción a los hombres.
Aunque consideremos que sus palabras son ciertas, no olvidemos que el proceso artístico surge de una necesidad vital, una inquietud, de querer comunicar, transmitir, una idea. Durante la creación de su obra, todo artista se realiza una serie de preguntas, pasa por cambios en su estado de ánimo y es influenciado, consciente o inconscientemente, por una gran diversidad de estímulos. La manera en que representa un tema es su toque personal. Su obra es, por lo tanto, el resultado de un proceso extenso.
Si bien, es cierto que un artista utiliza sus propias experiencias y observaciones de su medioambiente en el proceso creativo y es poco probable que dos personas vivan exactamente las mismas experiencias; se han dado casos en los que dos personas interpretan un concepto de la misma forma. A eso, lo llamamos casualidad. No podemos acusar al artista de imitador; ya que, es imposible conocer el trabajo de todos en el mismo campo artístico.
Escuche nuestros consejos para mantenerse alejado del riesgo de caer en la imitación: ¡Sea atrevido! Utilice conceptos inusuales o reinvente los existentes. ¡Arriésguese! Varíe su trabajo, vaya de lo simple a lo complejo y detallado y viceversa. Estudie a los demás artistas, para no ser acusado de “tomar prestado” de sus obras.
Pablo Picasso decía que él hacía lo imposible, porque lo posible lo hacía cualquiera. Por lo tanto, recuerde que los grandes artistas fueron los que osaron ser auténticos, expresando, plasmando, sus ideas; no las de los demás.
A continuación, algunos ejemplos de obras prácticamente idénticas:

- Believe de Mondonation vs. Believe de Elizabeth Arden (colonia de Britney Spears)
- Kirk Richards vs. Ana Cividanes (ganadora del III Concurso Internacional de Diseño de Cartelismo Publicitario Francisco Mantecón en el 2004)
- Apple vs. GreeNYC
- Yusaku Kamekura (1975) vs. Concert Poster (2009)
- Stefan Kanchev’s Operetta State Theater (1969) vs. Concert Poster (2009)




¿Imitación o casualidad? Usted decide.